Vivió nueve años en un convento de provincia, murió a los veinticuatro y dejó unos cuadernos. Un siglo después, la Iglesia la declaró Doctora, maestra para toda la Iglesia. Santa Teresita de Lisieux es fácil de convertir en estampita: dulce, rosada, inofensiva. La mujer real fue más interesante y más exigente. A los quince años pidió a un papa que la dejara entrar en el Carmelo, y atravesó el último tramo de su vida en una prueba de fe sobre la que escribió sin disimular.
Este artículo es una guía breve: quién fue, qué dice realmente el Caminito, de dónde salió Historia de un alma y por qué la Iglesia la llama Doctora.
De Alençon a Lisieux
Marie-Françoise-Thérèse Martin nació en Alençon, en Normandía, el 2 de enero de 1873 y fue bautizada dos días después. Sus padres eran Louis Martin y Zélie Guérin. Su madre murió el 28 de agosto de 1877, cuando Teresita tenía cuatro años, y la familia se trasladó a Lisieux, donde creció rodeada de su padre y sus hermanas.
Algunos momentos destacan en el relato que la propia Iglesia hace de su vida. En 1883, el día de Pentecostés, se curó de una enfermedad grave, que atribuyó a la intercesión de Nuestra Señora. Hizo la Primera Comunión el 8 de mayo de 1884. Y el día de Navidad de 1886 vivió una experiencia que llamó su "conversión completa": la liberó de la fragilidad emocional que siguió a la pérdida de su madre.
La niña que le pidió al Papa
Teresita quería entrar en el Carmelo, donde ya estaban dos de sus hermanas, Paulina y María. Su corta edad se lo impedía. En una peregrinación a Italia llevó su petición a la máxima autoridad a su alcance: en una audiencia concedida a los fieles de la diócesis de Lisieux, el 20 de noviembre de 1887, pidió al Papa León XIII que la dejara entrar en el Carmelo a los quince años.
El 9 de abril de 1888 entró en el Carmelo de Lisieux. Recibió el hábito el 10 de enero de 1889 e hizo su profesión religiosa el 8 de septiembre de 1890, con el nombre de Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. Su padre, Louis Martin, cayó gravemente enfermo y murió el 29 de julio de 1894; Juan Pablo II escribió que, probada por la enfermedad de él e iluminada por la Palabra de Dios, ella emprendió el camino de la santidad, insistiendo en la centralidad del amor.
Qué es el Caminito
El Carmelo al que entró seguía el camino de Santa Teresa de Jesús (Teresa de Ávila), cuyos escritos marcaron su vocación; Juan Pablo II añade, citando los manuscritos de Teresita, que San Juan de la Cruz fue su verdadero maestro espiritual. Dentro de esa tradición encontró algo propio. Como joven carmelita descubrió y transmitió a las novicias a su cargo lo que la Iglesia llama el caminito de la infancia espiritual.
En 1997, Juan Pablo II lo resumió en una frase: el caminito es el camino evangélico de la santidad para todos. Hay tres ideas en el centro.
- Filiación divina. La infancia espiritual, escribió el Papa, es la experiencia de ser hijos adoptivos del Padre en Jesús, bajo el impulso del Espíritu Santo.
- Abandono confiado. Su último manuscrito, dijo, contiene sus páginas más hermosas sobre el abandono confiado en las manos de Dios.
- El amor como centro. El 9 de junio de 1895, fiesta de la Santísima Trinidad, hizo el Acto de Ofrenda al Amor Misericordioso, entregándose al amor misericordioso de Dios. El santuario carmelita de Lisieux resume su camino como santidad vivida en los pequeños actos que llenan cada día.
Nada de esto es un atajo. No dice que la santidad sea fácil; dice que está abierta a quien no es un héroe, a quien no tiene grandes obras que ofrecer y solo puede ofrecer lo que tiene delante.
Historia de un alma
El libro más conocido de Teresita nunca se planeó como libro. Se armó a partir de tres manuscritos:
- Manuscrito A, escrito a petición de su hermana Inés de Jesús, entonces priora, y entregado a ella el 21 de enero de 1896. Abarca la infancia y la adolescencia hasta su entrada en el Carmelo y la primera profesión.
- Manuscrito B, escrito durante su retiro de 1896 para su hermana María del Sagrado Corazón. Juan Pablo II lo llamó fuente de algunas de las páginas más hermosas y más citadas de la santa.
- Manuscrito C, escrito en junio y los primeros días de julio de 1897 para la priora, la madre María de Gonzaga. No llegó a terminarlo.
La primera edición, de 1898, Histoire d'une âme, se imprimió a costa de su tío, Isidore Guérin, en 2.000 ejemplares. Según el Carmelo de Lisieux, sus hermanas hicieron un libro coherente con los cuadernos y las cartas: unificaron tres destinatarias en una, añadieron capítulos, corrigieron la ortografía, escribieron algunos empalmes entre los textos, omitieron pasajes, corrigieron el estilo y le pusieron título. El libro se convirtió en un éxito mundial; en 1997 ya se había traducido, con sus demás escritos, a unas cincuenta lenguas.
Los archivos del Carmelo dicen que la cuestión del texto original provocó discusiones durante más de un siglo. Tras la Segunda Guerra Mundial, con la petición del Papa Pío XII, las carmelitas aceptaron publicar los manuscritos auténticos después de la muerte de la madre Inés (28 de julio de 1951). Las ediciones facsímil y crítica aparecieron en 1956.
El último año
En la noche del Jueves al Viernes Santo, el 3 de abril de 1896, notó los primeros síntomas de la enfermedad que la mataría. La acogió, escribió Juan Pablo II, como una misteriosa visita del divino Esposo. Fue trasladada a la enfermería el 8 de julio de 1897. El Carmelo de Lisieux señala la tuberculosis como causa de su muerte.
En ese tiempo atravesó también una prueba de fe que duró hasta su muerte. Juan Pablo II no la suaviza: habla de una "larga y dolorosa noche oscura" y de páginas escritas con confianza en el amor misericordioso de Dios. Conviene decirlo con claridad, porque la versión azucarada lo omite. Teresita no vivió sus últimos meses en un consuelo fácil. La santa del Caminito es también la santa de esa noche oscura.
Murió en la tarde del 30 de septiembre de 1897. Sus últimas palabras, según la Carta Apostólica, fueron "Dios mío, os amo". Antes había escrito a uno de sus hermanos espirituales: "No muero, entro en la vida."
Canonización y Doctora de la Iglesia
La Iglesia actuó con rapidez. Pío XI la proclamó beata el 29 de abril de 1923 y la canonizó el 17 de mayo de 1925 en la Basílica de San Pedro, ante una inmensa multitud. El 14 de diciembre de 1927, a petición de muchos obispos misioneros, la declaró patrona de las misiones junto con San Francisco Javier, título que sorprende en una carmelita de clausura. Juan Pablo II señala su "vocación apostólica y misionera" y su correspondencia con "hermanos" misioneros.
El 19 de octubre de 1997, Domingo Mundial de las Misiones, Juan Pablo II la proclamó Doctora de la Iglesia universal en la Plaza de San Pedro, con la carta apostólica Divini Amoris Scientia ("La ciencia del amor divino"). Observó que no tuvo formación teológica particular, pero que su doctrina muestra un carisma especial de sabiduría, alimentado por la Escritura, la Imitación de Cristo, Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Observó también que es la Doctora más joven de la Iglesia y la más cercana a nosotros en el tiempo.
Aprender de Teresita
Su memoria litúrgica es el 1 de octubre. Algunas maneras de tomarla en serio, y no solo con sentimentalismo:
- Lee a la propia Teresita, no un resumen. Empieza por el Manuscrito C, escrito pocos meses antes de su muerte: contiene las páginas sobre la prueba y sobre el abandono confiado.
- Practica lo pequeño. El Caminito no es un método, sino el hábito de ofrecer con amor lo que tienes delante: una conversación, una tarea, una paciencia.
- Reza por los misioneros. Ella es su patrona. Es una intención que le cuadra a una carmelita de clausura.
- Sé honesto con las noches oscuras. Si la fe se siente vacía, sus páginas sobre la prueba muestran a una santa que no lo escondió.
Escucha a Teresita en Crucis Lux
Crucis Lux ha publicado una nueva serie de dieciséis episodios sobre su vida, desde Alençon hasta el Carmelo de Lisieux y la canonización, narrada e ilustrada, en cinco idiomas. Cuenta la historia real, incluida la prueba de fe y la edición de los manuscritos, sin azúcar.
